<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080</id><updated>2011-11-22T23:45:19.191-08:00</updated><title type='text'>La Verborrea</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-112302689838299950</id><published>2005-08-02T19:48:00.000-07:00</published><updated>2005-08-02T16:54:58.390-07:00</updated><title type='text'>Arrabal</title><content type='html'>Hoy venía de vuelta de mi primera clase del semestre, el ramo más aburrido que recuerdo haber tenido. Venía cerca de mi casa, por una calle que suele ser bastante transitada. Venía con Gerardo y Mariana, al fin somos compañeros en algo. Venía justo hablando de los precios de un menú de un bar del barrio. Al pasar frente a un café que detesto, justo venía saliendo el ex. Le dije -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;hola&lt;/span&gt;- pero no me respondió. Sólo saludó a Gerardo y Mariana. Nos habremos quedado parados unos ocho segundos, no me dirigió la mirada. Y no me saludó. Hay que ser bien pendejo. A estas alturas son tan pocos los buenos recuerdos que aparecen de esos doce meses de relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del bar del barrio era de lo que realmente quería hablar. Pero el episodio que impertinentemente interrumpió esa conversación me descompuso un tanto. Y bueno, dicen que escribir un blog sirve para desahogarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bar del barrio es también restaurant. Lo conozco hace tiempo, pero se ha hecho mi favorito desde que empezaron las ya finalizadas vacaciones. Es un local alemán. Schop alemán del bueno, moreno y rubio. Chucrut. Y lo mejor, las señoras que atienden. Al margen puedo comentar sobre una de ellas, que, una vez que yo almorzaba con mi padre, poco antes de su separación, éste en un momento soltó un disimulado llanto. Yo tomándolo de la mano, presencié como la señora de ojos verdes le traía un vaso de agua con azúcar. Lo revolvió un buen rato a nuestro lado y, después de dejárselo sobre la mesa, se quedó más de un minuto haciéndole cariño en la espalda. Cada vez que voy solo me pregunta cómo está mi papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco era eso lo que quería relatar. Hoy tengo una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blind date&lt;/span&gt; en el bar del barrio. Ok, semi &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blind date&lt;/span&gt;. Porque ya he visto fotos. Y es un niño guapo. Un tanto menor que yo, pero bastante más alto. Chat ayer en la tarde y hoy por la mañana. Buena conversa. Y nos vamos a conocer. Estoy bastante nervioso. Falta poco rato. Ya hablamos por el fono, y me agradó lo que escuché, voz de caballero. Veremos qué pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta luego.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-112302689838299950?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/112302689838299950/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=112302689838299950' title='13 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112302689838299950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112302689838299950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/08/arrabal.html' title='Arrabal'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-112277596840727433</id><published>2005-07-30T19:08:00.000-07:00</published><updated>2005-07-30T19:12:48.416-07:00</updated><title type='text'>Plaisanterie</title><content type='html'>Las bromas de Royal. El señor este, ha dedicado gran parte de su vida a planear bromas contra los que lo rodean. Siempre son llevadas a cabo de forma delicada, de modo que rara vez la víctima cae en el enojo o en la humillación. Sus creaciones van desde una inventada historia judicial en torno a una cortapluma requisada por la línea aérea nacional a uno de sus buenos amigos, hasta aterradoras frases emitidas a través del conducto de aire acondicionado hacia el despacho de su socio, haciéndole creer a éste, que era la voz de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las famosas se dio lugar hace un buen par de décadas, cuando llevaba poco tiempo integrando la fuerza laboral del país. Trabajaba junto a uno de sus mejores amigos en un banco, en algún gran edificio en pleno paseo ahumada. Su ventana enfrentaba a otro gran edificio. En un momento de ocio, comenzaron a observar a un personaje detrás de una de las ventanas de enfrente; era un caballero de unos cincuenta, calvo y rechoncho, que sagradamente se echaba una siesta diaria con lo pies sobre el escritorio, de dos y media a cuatro de la tarde. Al cabo de unas semanas de intenso voyeur, decidieron que ya no bastaba con sólo verlo como se quedaba dormido y reírse. Royal calculó en qué piso estaba, se puso su abrigo, bajó, cruzó la calle y entró al edificio de enfrente. Ya estando en el piso correspondiente, estimó cuál era la puerta que calzaba con la ofcina que ellos veían desde afuera. Como en esa época la mayoría de las oficinas tenían una chapa dorada con el nombre en la puerta, no fue difícil saber el nombre del personaje en cuestión. Raudo volvió Royal a su despacho para luego tomar la guía telefónica y dar con el número del durmiente caballero. Así, todos los días durante poco más de un año, Royal y su buen amigo, al poco rato que se iniciaba la siesta de enfrente, tomaban el teléfono sin dejar de mirar por la ventana, y marcaban el número. Lo veían despertarse costosamente, luego incorporarse y contestar el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Don Jorge?-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Sí?-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Tiene tuto el flojonazo?-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuto! Flojonazo! Los siguientes cinco minutos consistían en risa incontenible mirando como el pobre abogado miraba sobresaltado por la ventana, un edificio con un centenar de ventanas iguales. El día en que dejaron de trabajar en el banco lo llamaron para despedirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;- Ah ya, chaíto entonces, mucho gusto-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno así hay millones. Y obviamente yo termino siendo víctima de unas cuantas. Como la de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semanas atrás, Royal, contándonos detalles a mí y a mis hermanos sobre su negocio en construcción, nos habló de esta nueva contratación que mencioné anteriormente; el chef. Cuando mi hermano, que es bastante curioso, preguntó &lt;span style="font-style: italic;"&gt;–y cómo es?-&lt;/span&gt; Royal empezó con una descripción precisa y perfecta; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;-francés, treinta años, “buena pinta”, alto, moreno, ojos verdes-&lt;/span&gt; Cuando mis hermanos se concentraron en otra cosa, me miró y me dijo; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;-y es “inquieto”-&lt;/span&gt; Mi cara debe haber sido memorable. Mi ridícula mente estuvo fantaseando con este personaje, incluso llegando al punto de presupuestármelo como mi futuro marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer decidí incluirme en una de las reuniones con los arquitectos, uno porque me interesaba ver como van los avances y dos, porque iba a poder conocer al personaje. Cuando llevábamos cinco minutos dentro de la angulosa oficina de madera, se abre la puerta principal y hace entrada un tipo de mi tamaño y con los típicos rasgos de un típico francés. Yo no soy alto, por lo que inmediatamente algo me pareció extraño. Sentados ya en la mesa, me dediqué a observarlo. No me pareció para nada feo, al contrario, a medida que pasaban los minutos, más detalles placenteros aparecían en sus gestos. Pero aún así, la descripción de Royal me hacía cada vez menos sentido. No era alto, no era moreno, no tenía los ojos verdes. El único ítem que a esas alturas me quedaba era su “inquietud”. Pero los europeos y en especial los franceses, tienen ese no se qué en la mirada que confunde a veces. Igual continué la ilusión durante toda la reunión. Al final ya me gustaba el personaje, era absolutamente encantador, inteligente, cultísimo, y con buen sentido del humor. Hasta que dijo la frase. Aquella frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-…mi señora…-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una veloz e imperceptible mirada de Royal me quedó todo claro. Todavía se sigue riendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-112277596840727433?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/112277596840727433/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=112277596840727433' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112277596840727433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112277596840727433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/07/plaisanterie.html' title='Plaisanterie'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-112249449726262287</id><published>2005-07-27T16:00:00.000-07:00</published><updated>2005-07-27T13:01:37.273-07:00</updated><title type='text'>Asueto</title><content type='html'>Martes, acabándose la mañana, vengo yo por la ruta cinco sur, solo en el auto, cuando me viene al pensamiento lo agradable que son esos días en que uno termina haciendo cosas simples, pero que en ningún caso se tienen presupuestadas, y adquieren la característica de “notables” por este sólo hecho, ser inesperadas. Espontaneidad que le llaman. Y bueno, no me imaginaba que mi tarde iba a ser finalmente así. Con ahínco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo por la carretera porque ayer decidí hacerle una visita a mi primos que viven en un campo cerca de Rancagua. Lunes por la tarde y Martes por la mañana transcurrieron dentro de un agradable ambiente familiar, al cual estoy cada vez menos acostumbrado. Pero me sentí bien ahí, abrazado por el maternal cariño de Flora, hermana de mi madre, que mantiene impecable cada detalle de esta antigua casa de adobe y que por su mirada brota la felicidad que siente de tener a todos su hijos reunidos, ya que las dos mayores, Flor y Carol, viven y estudian en la capital. En la tarde caminamos por ya cosechadas plantaciones de maíz mientras el humo de la quemas esconden partes del paisaje y llegada la noche me hago cargo de la cocina. Le enseño a Flora hacer risotto, ella sin poder disimular su excitación por el hecho de estar estrenando su juego de ollas, que adquirió hace unos buenos meses, pero que no había querído usar mientras no remodelara la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que llego a Santiago un tanto desorientado, dentro de mi cabeza. Almuerzo solo viendo la gran variedad de crímenes que ofrecen los noticiarios de la tarde y luego, aspirando un cigarrillo en el balcón, recibo un llamado de mi padre que está en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dieser deutsche Platz&lt;/span&gt;, cerca de aquí, almorzando con su socio del nuevo negocio que tan nerviosos nos tiene. Sentado ahí, mi querida señora de ojos verdes me trae vasos de agua y una tartaleta de manzana, mientras yo escucho los detalles sobre la venideras reuniones y las recientes contrataciones, como el nuevo chef que algo me inquieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pararnos de la mesa, después de despedirme de los ojos verdes, recibo llamado de Matilde sugiriendo visita inmediata a Con, nuestra amiga que acaba de ser madre. Que nos juntemos antes con Begoña y Pascual. En no menos de una hora estamos los cuatro aspirando marihuana en una terraza-techo en la casa de Begoña. Dos loros del patio vecino transforman nuestras frases en una sola palabra; carehueo. Pienso que no hay ningún chileno que no asocie esa palabra con un loro. Pienso en si egg face para los gringos tendrá el mismo significado, obviamente no. Entonces me sorprende el lenguaje y la identidad colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos dejado a Pascual en alguna estación de metro que a Matilde “le encanta”. Con nos recibe en un cuarto piso. Está también su marido quien inmediatamente nos muestra lo que venimos a ver; la niña. Por primera vez caigo en la ridiculez de encontrar parecidos en los recién nacidos, pero es que su nariz es ridiculamente igual a la de mi amiga. Bajo los efectos de la marihuana cosumida escuchando carehueo, contemplamos a nuestra joven amiga hecha una madre, regalándonos todos los espectáculos… la muda seguida por la amamantación, o como se diga. Llevo tres horas mudo. Aun más cuando, después de haber tomado el té, Con y su marido deciden romper un enorme chancho de greda en el cual han estado metiendo monedas y billetes desde hace más de un año. Nos dejan en claro que estamos disfrutando del honor de presenciar este momento. Se hacen también apuestas sobre la cantidad que debe de haber adentro. Las especulaciones bordean los doscientos mil. Con enfoca la cámara y el marido con hacha en mano le da un sólo golpe al chancho. Begoña, Matilde y yo presenciamos este momento desbordante de felicidad, pero se va todo a la mierda. Con incredulidad escucho como Con articula lentamente la frase; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;y dónde estan los billetes de veinte&lt;/span&gt;. Nosotros tres, en un intento de no querer aceptar ni vivir lo que está sucediendo, comenzamos a contar y agrupar en silencio, la gran cantidad de monedas repartidas sobre la alfombra, mezcladas con pedazos de greda. Así pasan unos quince minutos, nosotros en silencio, escuchando las incrédulas frases de la pareja, tratando de dilucidar un momento y una persona, en un rango de seis meses y cuatro lugares. Cien mil pesos en billetes desaparecidos. Caso perdido. Pero no todo es tan malo, es tanta la alegría que tienen con su nueva hija que nada se las puede opacar. Con da vuelta la página con una frase empapada de relajo y optimismo. Nosotros aun así, seguimos un poco impactados, demasiadas emociones distintas para tan poco rato. Por lo tanto, nos ponemos los patines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos a Begoña de vuelta en su casa y pasamos a buscar a Pascual a la oficina. Un parada por su departamento a buscar ciertas cosas y a las nueve de la noche nos juntamos con Warchild en la puerta de mi edificio. Hace tiempo que Pascual lee a Warchild y tenía ganas de conocerlo. Yo en cambio, me estoy haciendo adicto a juntar en mi cocina a gente que no se conoce. Sin rodeos nos preparamos nuestros vodka tónicas y volvemos a aspirar marihuana, esta vez en el balcón. Matilde, como es usual cuando está sola con puros hombres, nos entrevista. Quiere entender a los hombres. Por qué vemos pornografía por ejemplo. Se discute si aquel es un tema privado o no. Pascual lee fragmentos de un artículo de Gumucio, Matilde discrepa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío agobia y volvemos a la cocina, a decidir qué comer. En eso llega mi padre. Empieza la batahola. Los hueveos entre él y Matilde hace tiempo que perdieron la compostura. No se para de disfrutar en esta cocina. Paltas con anchoas para abrir el apetito con una mayonesa recién hecha por la agitada mano de Warchild bajo indicaciones de Royal, mi padre. Tallarines verdes con salsa puttanezca, dedicada para Matilde, según palabras de Royal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces fluye esta reunión, se habla de las psicoterapias, de los rencores que guarda Warchild a Matilde tras la corta e ingenua relación que tuvieron en sexto básico, todo intercalado por el deporte de Royal, huevear a Matilde. Dos botellas de vino, el primero al caño por lo turbio de su color. Warchild en algún momento dice que esta noche han pasado cosas importantes. El araucano termina con el hueveo de Royal y nos abandona por la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros abandonamos la cocina por un rato en la escala del museo y por una posterior caminata disgregada sin rumbo aparente. Pascual y Matilde se suben a un taxi. Con Warchild volvemos a la cocina y se acaba la jornada mientras comentamos sobre la locura generalizada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-112249449726262287?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/112249449726262287/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=112249449726262287' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112249449726262287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/112249449726262287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/07/asueto.html' title='Asueto'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111803988113334690</id><published>2005-06-06T01:30:00.000-07:00</published><updated>2005-06-05T23:38:01.140-07:00</updated><title type='text'>Posteridad</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Sábado al medio día me encuentro en la autopista solo en el auto, manejando hacia lo que será una tarde como pocas. Por el espejo lateral distingo el auto de mi madre, que me adelanta rauda, aun así alcanzo a saludar a la enjoyada mano de mi abuela y a mi prima Carol, la que tuve que aguantar en el matrimonio hace unas semanas. Mi madre debe tener su marcador malo, en cinco segundos desaparece de mi horizonte y eso que yo voy excediendo un tanto el límite permitido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Después de haber salido de la autopista, haber cruzado un largo puente de una vía, de esos con espacios para dejar pasar al auto contrario, y el cual creo que mi abuelo ayudó a construir hace un par de décadas, paso por un pueblo al cual he venido muchas veces. Por suerte mantiene la mayoría de sus plátanos orientales sin ser afectados por la ilógica e incivilizada poda municipal, propia de nuestro campo chileno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Ya después de haber recorrido un camino semi de tierra, o semi asfaltado, hago entrada en el fundo de mis primos, una recta encerrada por platanos orientales, interrumpidos por una lechería y galpones y dependecias. Finalmente me bajo en el estacionamiento de la casa, ya han llegado casi todos porque me ha tomado tiempo encontrar un lugar para estacionarme. Veo por la ventana de la sala gente aglomerada y luego me reviso. Hoy me vestí elegante. Ya, era en el campo la cosa, pero qué, me dieron ganas. Estreno mi chaqueta gris que adquirí en Palermo el findesemana pasado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;La reunión tiene un motivo. Mi prima Irene ha encontrado el amor con un chileno que vive hace varios años en Nueva York y parte mañana a vivir con él. Matriculada en el New York Film Academy, comienza en julio a estudiar actuación, lo cual desde antaño le he dicho que haga. Hace mucho tiempo que no los veo a todos reunidos y estoy expectante, porque sé que me voy a entretener observando a cada uno con ojos ajenos, como si los estuviera conociendo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Están las cuatro hermanas de mi madre, la dueña de casa controla todos los movimientos con la mirada. Está nerviosa, y con justa razón; tiene a cuarenta invitados a almorzar. Y en ningun caso cuarenta invitados normales. Tomamos pisco sour en una terraza rodeados de brazeros, y empiezan a pasar las horas con las risas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;A los primos nos toca en una mesa dispuesta en un largo pasillo, con excepción de Irene y Max, los festejados, que tienen puesto privilegiado en la mesa de los grandes en el comedor. Todo funciona bien con excepción de un personaje que tengo al frente, Elías, el pololo de mi prima Flor, machista, demente, violento y dominante. Ella tiene mi misma edad, veintidós, estudiamos lo mismo y vive inmersa hace cuatro años en una relación siniestra con este tipo que planea casarse pronto con ella y llevársela a vivir al campo para que ella no pueda ejercer su profesión y para poder sacarle la cresta tranquilo cuando ella le planche mal las camisas. Y no es broma. El tipo es una caricatura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Irene viene de vez en cuando a levantar las copas llenas del vino de la familia que tanto nos alegra en estas circunstancias. Para el postre nos incorporamos a la mesa de los grandes para participar de los discursos. Varios lloran. Yo me entretengo mirándolos. Agarro una cámara que hay por ahí y saco fotos un rato. Mis abuelos, separados hace más o menos veinticinco años, está sentados frente a frente. Y los dos miran todo con cara de nube, o no entienden nada o tienen mejores cosas en las cuales pensar. Mi abuelo, casado de nuevo con una niña menor que la hermana menor de mi madre, y con dos hijas quinceañeras, está bastante venido a menos. Y cómo no estarlo, teniendo una deuda de varios millones (verdes) con una buena cantidad de bancos y una pelanduzca de señora, que todavía cree que estamos en los años ochenta y usa cintillo con jopo y pantalones hasta el ombligo. Que frívolo, pero es que es intolerable. Bueno pero no vino hoy, imposible si mi abuela está invitada, no la puede ver.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Después de almuerzo y en medio de un guitarreo, pienso en que me encantaría estar con alguien y haberlo traído, tal como lo hacen mis primas con sus novios y mis primos con sus chicas. Qué cara pondría mi abuela, seguramente me diría algo. Las patéticas palabras de los curas para ella son las únicas reglas posibles del comportamiento humano. Me imagino a este alguien interactuando con cada uno de los personajes presentes, inevitablemente me imagino al vecino, que no se me va de la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Escapamos del guitarreo con Irene y con Angélica, la nueva mujer de mi tío Borja, el más joven de la familia, y nos vamos a las caballerizas con un pito que he traído especialmente para la ocasión. Lo fumamos bromeando con Irene a Angélica, que esto de fumar con la tía &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-family: georgia;"&gt;es de lo más loco que hay&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;. Es primera vez que fumo con Irene.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Rápidamente volvemos donde la concurrencia. Como es usual nos reímos bastante, me siento junto a Angélica a observar bien volado a la familia. Qué bien que lo paso. Mi tía Flora, está tensísima, lo ha pasado mal últimamente con la peritonitis de Juanita, la menor. La cosa es que bastante seguido lanza una mirada controladora sobre la segunda de sus hijas, Carol, que para variar, está bien borracha. Carol, sentada sobre mis piernas me habla con los ojos desorbitados sobre lo loca que está, de cuando mete la mano entre las puertas del vagón del metro a punto de cerrarse, además de pedirme perdón repetidas veces por sus tallas homofóbicas en el matrimonio del mes pasado. Cuatro cosmopolitans y cinco vodka tónicas, se excusa. Mientras me tomo un té, me río mirando a Irene que, bastante volada, interactúa con los que dejará de ver por un buen par de años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Termina el día y me encuentro ahora en la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-family: georgia;"&gt;casasiesta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;, en la mesa con mi padre, el cual desde noviembre que ya no asiste a estas reuniones, y con Angélica y Max, hermano de mi madre pero muy amigo de mi padre. Hablamos sobre si la enemiga va a tener un lugar en el nuevo restaurant o no.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111803988113334690?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111803988113334690/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111803988113334690' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111803988113334690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111803988113334690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/06/posteridad.html' title='Posteridad'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111635542049697905</id><published>2005-05-17T14:42:00.000-07:00</published><updated>2005-05-17T11:43:40.503-07:00</updated><title type='text'>Retentiva</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(102, 102, 102);"&gt;Un día me dio por pensar en la presencia de una persona muy importante en mi vida. Llegué hasta hace más de diez años. Los inicios. Y lo empecé a escribir. Porque los giros de esta historia han sido bruscos. Sólo escribí un poco, y no lo he continuado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arréglate el velo. Bruscos movimientos con la mano sobre la cabeza de su hija. Esta, de ojos celestes casi nube, mira con cara impertérrita a través de su chasquilla rubia y a través de su encaramada madre, al fotógrafo que se encuentra en frente manipulando las perillas del pesado aparato que sostiene. Las apagadas palabras de los demás niños, nerviosos ante el desconocido momento venidero, rebotan, a pesar de la gran altura de la sala. Yo, sentado al lado derecho de la chasquilla rubia, miro sin parar las imágenes religiosas en el cielo raso varios metros sobre mí, al mismo tiempo que oigo los murmullos de mis compañeros y las instrucciones de la señora de revoloteado cabello rojo que le repite a su hija. Me fijo en cada cara retratada, supongo que deben ser santos o los apóstoles, me pregunto si esas dos palabras no significarán lo mismo. Me fijo en estas curiosas caras y a cada una comienzo a adjudicarles una de las tantas y variadas voces que estoy escuchando. En un minuto, los inexpresivos rostros pintados en el plano de estuco ya llevan un confuso diálogo en el cual se discute qué sabor tendrá la hostia, quién tiene la torta más rica para recibir a sus invitados en el desayuno posterior a la ceremonia, o si alguien vio el auto nuevo del papá de Fontecilla.&lt;br /&gt;Vuelvo la mirada al suelo al darme cuenta que el revoloteado cabello rojo ya cruzó la salida de la sala y el fotógrafo se dispone a hacer lo que tiene que hacer. Este caballero, del cual tanto nos hemos reído durante los años que llevamos viéndonos, lanza algun tipo de frase inentendible, y la repite. (Me imagino que con esos resoplidos pretende hacernos saber que está pronto a retratarnos en este memorable día). Al mismo tiempo, me parece que la chasquilla rubia me habla. Giro la cabeza para cerciorarme y me confundo, porque sigue hablando, pero con la vista perdida en la hermética puerta de la sala. Antes de procesar lo que está hablando, se me ocurre que quizás está nerviosa y por lo tanto necesita hablar sola un buen rato antes del gran momento. Pero es al distinguir la palabra negro entre un monótono murmullo cuando me doy cuenta que me está hablando a mí.&lt;br /&gt;Tengo once años y estoy sentado en la tercera y última corrida de una gran tarima, en una gran sala, contigua a la gran nave de una gran iglesia roja. Es una calurosa mañana de sábado en media primavera y, rodeado de mis compañeros de curso, estoy a punto de recibir mi primera comunión.&lt;br /&gt;El fotógrafo es un hombre corpulento, un poco encorvado, el pelo de distintos tonos de gris y una cara de vampiro que provoca más desconfianza que miedo. Con sus grandes manos, pone la cámara en el trípode que se encuentra parado hace un buen rato en el medio de la sala, y empieza, antes de cada toma, a decir sus tan repelentes frases para hacernos sonreír. La frase digan queso en un inglés pésimamente mal pronunciado no le funciona en absoluto porque lo único que logra es que giremos nuestras cabezas para encontrarnos la miradas con el fin de reirnos a carcajadas, en vez de sonreír, mirando al frente y con la frente en alto. El viejo, que según recuerdo tiene un apellido muy similar a uno de los antiguos nombres utilizados para denominar al diablo, comienza a perder la paciencia y decide usar otra fórmula, digan whiskey, y lo logra a medias, porque seguimos riéndonos bastante fuerte, pero por lo menos estamos mirando al frente.&lt;br /&gt;Entre cada relámpago, me toca escuchar los dichos de Flora, la chasquilla rubia. Flora, que no es compañera sino del curso de al lado, entró hace dos años a mi colegio, en tercero básico y venía desde un colegio francés de niñas. Yo, enamoradizo y mujeriego, apenas la vi, me declaré enamorado de ella, y creo que no me esforcé mucho en disimularlo. Era alta con respecto a sus compañeras, un cuerpo menudo y que por atrás era cubierto por una largo pelo rubio liso. Tenía, como ya dije, unos potentes ojos claros enrejados por una desordenada chasquilla, y ésta generalmente estaba separada del resto del pelo por un ancho cintillo elasticado que siempre era de un color distinto. Cuando Flora ya llevaba unos buenos meses en el colegio, se fue enterando que tenía un enamorado en otro curso, pero que lamentablemente no era para ella, porque ella, al ser bonita y buena para los deportes, era catalogada como la más codiciada de nuestra generación, y de la otras quizás. Yo por otro lado, no tenía ningún atractivo físico y tenía la piel bastante más morena que el resto, lo que era un objeto de risa para los demás. Tampoco tenía algun tipo de destreza para los deportes. Es más, odiaba el fútbol y no lo entendía, no es que no entendiera cómo se jugaba, sino qué gracia tenía correr durante veinte minutos detrás de una pelota. En los recreos de invierno yo prefería mil veces leer un libro en la cálida biblioteca con vista a la calle, a estar en la cancha resbalándome por el barro. En fin, era un perno de mañana a tarde, y el hecho que me gustara ella, para Flora era lo peor que le podía pasar. Esto, mezclado con el odio generalizado que tienen las niñas de esa edad hacia los hombres, fue generando un ferviente odio en ella, que se traducía, al principio, en morisquetas cuando nos cruzábamos las miradas en el patio y esporádicos empujones en algun evento semanal en el colegio. Para mí, esto era normal, me descomponía sí, pero creía que era algo por lo que había que pasar para alcanzar este amor que tanto me ilusionaba. Pero fue en este día, cuando me di cuenta que no podía aguantar más ofensas. Por primera vez la tenía tan cerca por tanto rato y sólo ahí pude respirar el odio que me tenía.&lt;br /&gt;Negro, la miro, su mirada en la puerta. Apenas sigue hablando me percato que no me habla a mí, sino que habla de mí. En eso comienza un alegato dirigido al aire, sobre la mala suerte que tiene y cómo ésta le juega malas pasadas incluso en un día tan importante como este. Habla cada vez más rápido mientras yo trato de entender a qué se refiere exactamente sin dejar de poner una cara normal para cada foto. Después de repetidas frases, con distintas palabras, pero diciendo lo mismo, entiendo que la mala jugada de hoy es que le haya tocado sentarse al lado mío, del personaje que más detesta del colegio. Un tanto estupefacto, a mi izquierda escucho a mi compañero de curso Felipe, que me comenta livianamente sobre la intensidad de las palabras de Flora. Ya ahí, la situación está a punto de consumirme, veo borrosas manchas intercaladas por un blanco fulminante en ciertos momentos. Leviatán no para de fotografiar, Flora no para de maldecir y yo no paro de tragarme las lágrimas.&lt;br /&gt;La pesada puerta de madera, que para mí en este momento, es la válvula de aire de esta olla a presión en la que me estoy cociendo, se abre de pronto, al mismo tiempo que don diablo saca la última fotografía. Es tía Marcia, la mamá de José Domingo, que está en la corrida de abajo mío, riéndose de las flechas venenosas que a Flora le salen de la boca. Tía Marcia, parada en la puerta, con una explosiva cara de felicidad, mueve la mirada rápidamente buscando a su hijo. Es una mujer de pelo gris, liso y con un corte tipo casco. Es bastante pequeña, incluso dos o tres compañeros de curso ya son más altos que ella. Una vez que distingue a su guatón, nombre bastante usado por las madres de mis compañeros para referirse a sus hijos, su cara de ratón se intensifica y empieza un trote de paso corto bastante gracioso hacia su hijo, que a la vez deja de reírse de mi desgracia y empieza a mirarse los zapatos, con el claro fin de disimular la vergüenza que le provocan las constantes apariciones de su madre en situaciones en las que ninguna otra madre aparece. Tía Marcia es de las típicas madres que no tienen otro tema a excepción de los movimientos de su hijos, que están pendientes de cada uno de sus pensamientos y analizan cada una de sus palabras. Tanto así, que la primera palabra que pronuncia al llegar a donde su cabizbajo hijo fue “Manuel”. Que Manuel, su hijo varios años mayor que José Domingo ha llegado recién y que vino con su polola, que al parecer han vuelto, lo cual es fantástico porque ella es un sol, y que los dos están ansiosos de ver al pequeño recibir el tan esperado sacramento. Toda esta información, dada en no más de dos segundos, me sirvió a mí para olvidar por un momento la palabras de mi enamorada, a ella, para quedarse por un momento en silencio, y a José Domingo para enterarse de que su familia lo ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 102, 102);"&gt;Sigo?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111635542049697905?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111635542049697905/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111635542049697905' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111635542049697905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111635542049697905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/05/retentiva.html' title='Retentiva'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111586055893136397</id><published>2005-05-11T21:15:00.000-07:00</published><updated>2005-05-11T20:24:15.573-07:00</updated><title type='text'>Alea Jacta Est</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Bueno, actué. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El sábado, a temprana hora, me levanté enérgico, desayuno completísimo mirando un insólito atochamiento cuatro pisos más abajo, en la calle. Lo de “enérgico” me comenzó a sorprender desde que abrí un ojo en la cama… me había acostado cinco horas antes, después de haber bailado sin parar durante toda la noche, disfrazado de Chassie Tennenbaum. Poseído por el personaje? A ratos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Comiéndome el huevo a la copa con jamón, me percaté de la razón de tanta energía; lavándome los dientes antes de acostarme, había decidido que iba llevar a cabo la acción para con el vecino, en algún momento de este espontáneo sábado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al medio día, ya duchado, (bien)vestido y levemente perfumado, me encontraba yo parado frente a la puerta de mi departamento, con la mano en la manilla, pero inmóvil. Debo haberla abierto y cerrado unas catorce veces, debo haber caminado alrededor de la mesa de centro del living unos quince minutos y debo haber repetido mi nombre precedido por la palabra “vamos”, otras cuantas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;De repente, sin darme mucha cuenta, me encontraba frente a la puerta del piso de arriba, habiendo ya tocado el timbre. Había entrenado bien mi mente para no cometer ninguna estupidez, tenía ordenado todo lo que iba a decir, todo iba a salir perfectamente natural. Al escuchar los pasos acercarse al otro lado de la puerta, mi cuello parecía un gigantesco y bombeante oleoducto. Sonaba el ruido de la cerradura y mis ojos empezaban a lagrimear. Oh no.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Frente a mí, el vecino. Qué guapo. Lo primero que recuerdo haberle dicho es “te quería invitar a almorzar”. Directo al grano. A ese punto ya se me quebraba la voz. Su perra apareció tras él y fue mi salvación ya que me sirvió como pretexto para no mirarlo a la cara mientras le hablaba, y así, disimular mi evidente eeeh colapso. Después de aceptar encantado y de preguntarme detalles fácticos, se generó una enrededada conversación sobre la carne. La que se cocina, no otra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me fui de vuelta al piso de abajo a tiritar tranquilo. Una vez alcanzada la normalidad, dispuse sobre el mesón de la cocina, la comida próxima a faenar. Al cabo de un rato sonó el citófono. Él, preguntándome a qué hora era la invitación y cuánta gente era. “Somos los dos solos y a las dos es prudente” le respondí tranquilamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estuvimos hasta las siete y media de la tarde sin parar de conversar. Hablamos de casi todo, algunos intereses comunes, discrepancias interesantes. Me agradó darme cuenta que era un tipo culto e inteligente. A esa hora, la duda sobre su sexualidad era mayor. Habían frases que contenían la palabra “minas” que me decían &lt;span style="font-style: italic;"&gt;drop it now&lt;/span&gt;, contrastadas con gestos y miradas bastante curiosas para un hombre heterosexual. En la última hora se nos unió la vecina de abajo, su amiga, y tomamos el té en el balcón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se fueron y dos minutos después llegaron Gerardo y Max. Tomamos vino y les relaté lo poco que había digerido de esta veloz tarde. En eso estaba cuando sonó el citófono. Con todo tipo de especulaciones en mi cabeza fui a contestar. Era ella, la vecina. Para invitarme a salir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me habré confundido sólo un poco?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Terminé ahogando la incertidumbre con vodka tónicas en un curioso matrimonio en un teatro antiguo lleno de actores de tvn, tolerando las blasfemias de prima borracha.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111586055893136397?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111586055893136397/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111586055893136397' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111586055893136397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111586055893136397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/05/alea-jacta-est.html' title='Alea Jacta Est'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111531149775285485</id><published>2005-05-05T12:43:00.000-07:00</published><updated>2005-05-05T09:44:57.763-07:00</updated><title type='text'>Sofisma</title><content type='html'>El lunes por la mañana, después de asumir que no iba a ir por octava vez a la clase más irrelevante que he tenido en mi vida universitaria, después de quedarme dormido por cinco minutos en la ducha, bajé con Rulfa, antes de partir a trabajar a la buera comunidá. Me topé con la vecina. Y sucedió la conversación. Unas cuatro trivialidades seguidas por el dato importante. Efectivamente el vecino de arriba vive con una mujer, pero son sólo amigos. Él se separó de su mujer hace poco menos de un año. Qué dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la semana ha transcurrido veloz, marcada por los dolores de mandíbula y pómulos que me ataca todas la tardes, por la veces que se enciende y se apaga la luz de esa cocina, los sonidos que emite el ascensor y leves desfaces de rutina. Como por ejemplo verlo partir en su moto justo cuando abro la puerta de salida. Por último, y muy lejanamente, algo que se llama universidad, o qué se yo… clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es un issue. Como alguna vez mencioné, desde el incidente del baño que está todo raro. Dejé de creer en mis profesores, por ejemplo. Hago mis trabajos con curioso automatismo. Y no me ha ido del todo mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pascual le conté ayer sobre el vecino, se acordaba de haberlo visto una vez en el edificio y concordó absolutamente con Gerardo. Lo cual ya me tiene algo más seguro. Seguro que actuaré pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el vecino se ha convertido en lo único interesante que me acontece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111531149775285485?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111531149775285485/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111531149775285485' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111531149775285485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111531149775285485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/05/sofisma.html' title='Sofisma'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111505947723882381</id><published>2005-05-01T23:59:00.000-07:00</published><updated>2005-05-02T13:14:57.373-07:00</updated><title type='text'>Vecindad</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);font-family:georgia;" &gt;Domingo denuevo.&lt;br /&gt;No pensé que el incidente del baño me iba a alterar todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);font-family:georgia;" &gt;Al día siguiente de aquello me ocurrió algo curioso. La cosa es que desde que estuve encerrado, mi manera de recordar hechos ha cambiado levemente. Me acuerdo de las cosas como si estuviera dormido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);font-family:georgia;" &gt; En fin, venía entrando con Rulfa (mi perra) a mi edificio, después de un largo día en la casasiesta, cuando me encontré con mi vecino del piso de arriba y su perra. Además estaba una chica que se acababa de instalar en su departamento recién arrendado, al parecer, amiga de él, y también con un perro. A este tipo me lo he topado seguido durante los pocos meses que llevo viviendo acá. Debe tener unos veintiocho años, bastante guapo y muy agradable al saludo. Pero no me había producido gran cosa, hasta ese día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);font-family:georgia;" &gt; Bueno, venía entrando al edificio, con dos grandes bolsas plásticas repletas de cosas en una mano y en la otra, una correa amarrada al cuello de Rulfa. Hice un amable saludo, pero fue interrumpido por el estrépito que causó un frasco al chocar contra el suelo al desfondarse una de las bolsas. Al segundo siguiente estaba todo en el suelo. Incluso yo y él, quien muy atentamente me empezó a ayudar. Yo inmóvil, mirándolo. Hasta que se acercó el perro de la nueva vecina, y Rulfa se le tiró encima con una furia incontrolable. Yo, al tratar de agarrarla, volteé todo el contenido de la otra bolsa. Que horror. Vecino muy ágilmente logró controlar a rulfa y la llevó cerca del ascensor, mientras yo torpemente, logré meter todo lo que estaba en el suelo en la bolsa que me quedaba. El perro de la vecina había corrido hacia el interior de su departamento, al igual que su dueña. Yo, completamente tupido, intercambié unas palabras con él, mientras me entregaba el control de Rulfa, todo con una sonrisa y un curioso quizás-coqueteo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);font-family:georgia;" &gt; Así me quedé pegado con él. Ha pasado ya una semana. Desde mi cama veo su cocina. Lo he visto con cara de sueño preparándose el desayuno. También he visto una mujer. Supe por el conserje, que Rulfa le había mordido la cola al perro de la vecina, que finalmente también es perra. Hasta me mostró restos de sangre en los peldaños. La contacté para ofrecerle mis disculpas. Estaba un poco molesta. Me topé con él saliendo del edificio, pero ambos estábamos con los perros, por lo que sólo lo saludé de lejos. También nos cruzamos las miradas, una vez por la ventana, otra yo en el balcón y el abajo en la calle. Le hablé de él a Gerardo. Le dije que no tenía idea alguna si es gay. Gerardo tiene buen ojo, mejor que yo por lo menos. Se topó con él hoy en la mañana, me dijo que tenía toda la pinta. Estuve con ganas de verlo todo el día. Finalmente bajé con Rulfa una vez que oscureció. Me senté en un banco y prendí un cigarro. Ya apunto de apagarlo apareció la vecina con su perra con la cola torcida. Tratamos de que se hicieran amigas, las acercábamos controladamente, pero insistían en atacarse. De pronto apareció el vecino. Con su perra. Así estuvimos, aproximadamente media hora, acercándolas y separándolas. Empezaban a haber mejorías en la relaciones. Son las tres hembras y las tres de la misma edad, tienen que hacerse amigas. A la vez conversábamos. Supe de su profesión, se sentó a mi lado. Más me gustó. Había un poco de nerviosismo. La vecina se iba y volvía. No abrió la boca. Dejó la conversación para nosotros dos. Me di vuelta y Raquel estaba tocando el timbre en la puerta de mi edificio. Le grité y fue corriendo hacia nosotros. Los presenté, hice una boba introducción de los aconteceres perrunos y me despedí. Con las manos aun temblorosas nos bebimos unos vodka tónicas en el balcón, antes de partir a la tocata.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111505947723882381?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111505947723882381/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111505947723882381' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111505947723882381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111505947723882381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/05/vecindad.html' title='Vecindad'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12459080.post-111464703333258136</id><published>2005-04-27T20:08:00.000-07:00</published><updated>2005-05-05T09:46:48.793-07:00</updated><title type='text'>Baño Ciego</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Buenas tardes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;El sábado en la noche, llegué a mi casa después de un buen cumpleaños, tipo cinco y cuarto de la mañana. Estaba ansioso por envolverme en el plumón de mi cama. Fui al baño rápidamente y cerré la puerta. Fue ahí cuando me acordé que el picaporte estaba malo, y que dos días antes me había quedado encerrado, pero me había abierto mi padre que afortunadamente no había partido a la oficina aún. Bueno, ahora no. Estaba solo en el departamento, encerrado en un baño ciego, con mi celular sobre la cama. Pasé por todas las actitudes que un humano puede tener. Primero adopté una calma absolutamente racional, y con una concentración nunca antes vista me propuse salir de ahí usando un set de herramientas para las uñas. Ya. Después de romper la lima, doblar el cortauñas, me senté a pensar, a digerir esto que me estaba ocurriendo. Ya llevaba bastante rato tranquilo. De a poco me fui percatando que era probable que estuviera encerrado ahí hasta el lunes. Y así me fui imaginando los hechos que ocurrirían en las siguientes horas. Los teléfonos comenzarían a sonar más o menos al mediodía. Mi padre para pedirme algunas compras de comida que se le olvidaron para el almuerzo en la casasiesta, Raquel o Pesto para preguntarme por qué me tardo tanto en pasarlos a buscar. Luego se preocuparían todos. Raquel sería “la última que me vio”. Algunos creerían que me tragó la costanera norte, otros que me fui a dormir a la casa de algun chico que conocí, no sé, en la vereda. Pero a nadie se le iba a ocurrir que estaba encerrado en el baño, nunca tan idiota. Ya me estaba desesperando. Me acuerdo de haber dormido un rato sobre una toalla que puse en el suelo. Desperté y lloré como una niña. Dormí un rato más y volví a despertar, pero esta vez convertido en un macho recio. Feroces patadas contra la puerta, hasta que logré trizarla. Pero por más patadas que le di los siguientes veinticinco minutos, no logré que pasara nada más. Me senté de nuevo y miré un punto fijo por un buen rato. Hasta que miré el hueco en donde antes estaba la manilla. El fierro se había asomado de nuevo gracias a los golpes. Pude salir. Eran las siete con veinte. Dos horas y cinco minutos adentro.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12459080-111464703333258136?l=desdelbalcon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/feeds/111464703333258136/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12459080&amp;postID=111464703333258136' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111464703333258136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12459080/posts/default/111464703333258136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desdelbalcon.blogspot.com/2005/04/bao-ciego.html' title='Baño Ciego'/><author><name>ysigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17199741786531463444</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
